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Un castigo injusto y desproporcionado

16 July 2014
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Hamas (Reuters pic)

Fotografia de Reuters

Israel justifica la dureza y crueldad de su ataque a la Franja de Gaza debido al terrorismo islámico de Hamas. Según el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, grupos terroristas como Hamas son los culpables del asesinato a tiros de tres jóvenes colonos israelíes, Eyal, Gil-ad y Naftali que desaparecieron el pasado 12 de junio cerca de Hebrón.

Hamas ha negado su implicación en los hechos y los dos palestinos que supuestamente han perpetrado estos asesinatos eran solo partidarios del movimiento. Este lamentable asesinato consternó a la sociedad israelí que inició una campaña de violencia en contra de los ciudadanos palestinos que viven en los territorios ocupados, sin que las fuerzas de orden israelí hiciesen demasiado para detenerlo.

La policía y el ejército realizan constantes registros y detenciones arbitrarias a miles de palestinos en ciudades como Hebrón, donde desde hace un par de semanas unos 800.000 palestinos no pueden abandonar sus casas, viajar o ir a la escuela y al trabajo. Además, colonos extremistas judíos —muchos de los cuales viven en casas construidas en territorios que pertenecen al pueblo palestino— comenzaron a atacar e incendiar casas y granjas palestinas con total impunidad.

El resultado de esta violencia no podía ser otro. El 1 de julio, varios extremistas judíos quemaron vivo a un Palestino, Muhammad Abu Jedeir por el simple hecho de estar en el lugar equivocado a la hora equivocada. Además, el mismo día que se conocieron los datos de la autopsia a Muhammad Abu Jebeir, dos policías israelíes propinaban una paliza al primo de este, Tariq Jedeir, por protestar y tirar piedras en contra de la ocupación israelí, y otros dos policías israelíes, esta vez encapuchados, dieron una paliza a un ciudadano palestino en un puesto fronterizo.

El asesinato de Muhammad Abu Jebeir amenaza con provocar una revuelta total contra una ejército y población israelí que no dejan de provocar con gran alevosía y en muchos casos premeditación. El Primer ministro israelí está utilizando las revueltas para ganar votos y así sobrevivir políticamente ante una población israelí que desprecia la idea de crear un estado palestino.

Esto explica el pobre impacto que tuvo las declaraciones de Benjamin Netanyahu pidiendo a la población que mantuviese el orden y dejará actuar a la justicia. Los palestinos conocen muy bien la justicia israelí de doble rasero y que se suele aplicar de un modo muy distinto si eres un judío israelí o palestino. De hecho, la mayoría de palestinos detenidos por Israel son retenidos sin cargos, juzgados en tribunales militares con escasas garantía para su defensa, y en muchos casos presentan síntomas de torturas y vejaciones.

Las detenciones incluyen en muchos casos niños. Además, el primer ministro israelí está sometido a una gran presión de los grupos más conservadores que forman parte de la coalición que le permitió llegar al poder. El ministro de exteriores, el conservador Avigdor Lieberman, amenazó con romper la coalición si Netanyahu no respondía con mano dura contra Hamas, cuando no hay pruebas concluyentes que les impliquen en estos hechos. Netanyahu por convicción propia o presiones políticas, ha iniciado una operación militar de castigo contra esta organización en la Franja de Gaza.

Los ataques israelíes por desgracia no establecen diferencias entre milicianos, civiles, mujeres o niños como sus comandantes afirman, y las bajas están aumentando considerablemente. Los bombardeos supuestamente a posiciones de Hamas golpean barrios populares ocasionando decenas de víctimas civiles.

El ejército y políticos israelíes acusan a Hamas de utilizar escudos humanos para defender sus posiciones, pero esta justificación solo trata de ocultar la cobardía y brutalidad de sus comandantes, que bombardea una región con una gran densidad de población.

La Franja de Gaza es un territorio de apenas 360 km cuadrados, y que alberga aproximadamente 1,8 millones de persona.

Por eso estamos ante una operación de castigo que pretende hacer insoportable la vida de la población palestina en un nuevo intento del ejército israelí por expulsar a los palestinos de la Franja de Gaza y romper el gobierno de coalición logrado en pasado mes de junio entre las dos principales fuerzas políticas (al-Fatah y Hamas).

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